Camionetas 4X4 ¿Cómo manejar en la arena y en el barro?

 

Nota publicada originalmente Febrero 2014

Manejar una 4X4 por la arena o el barro no es para cualquiera. Hay que conocer los secretos mínimos para evitar un accidente o quedarse encajado. Pensando en que se acerca el verano y que muchos propietarios de este tipo de camionetas van a querer probarlas en las dunas de la costa o los patinosos caminos de las montañas y la selva, Citrtroën y CESVI Argentina elaboraron algunas recomendaciones de manejo defensivo para estos dos tipos de terreno.

A la hora de querer manejar un vehículo con tracción 4×4 sobre arena, hay que tener diferentes conceptos claros para no quedar envueltos en una situación poco deseada, señalaron los especialistas. En primer lugar, antes de emprender el viaje “hay que conocer muy bien las características del camino por el que vamos a transitar y contar con la información actualizada del estado del tiempo”.

“Asimismo, debemos saber que la arena que encontramos en nuestro país es de grano grueso –añaden-. La dificultad que esto plantea es que no se compacta con facilidad y, por ende, suele no soportar el peso del vehículo. Por este motivo se debe abordar el camino con cuidado para evitar el hundimiento”. Al llegar al lugar elegido se debe bajar la presión de los neumáticos antes de transitar por la arena. Según el vehículo, la cubierta y la condición de la arena, la presión adecuada varía entre las 15 y 23 libras. Se recomienda empezar liberando un 30% o un 40% del inflado recomendado por el fabricante. Por último, antes de conducir sobre la arena se debe conectar la doble tracción. De esta manera, la potencia del motor se reparte entre las cuatro ruedas: dos traccionarán y dos empujarán, disminuyendo la posibilidad de que los neumáticos patinen sobre este tipo de suelo. “Todas las maniobras que realicemos deben ser progresivas y suaves”, insisten.

Al comenzar a circular sobre la arena se deben seguir las siguientes recomendaciones:

-Antes de trepar a un médano es fundamental reconocer el terreno. Asegurarse de que no haya vehículos o peatones del otro lado y prestar atención a los médanos cortados.

-Para subir a un médano, hacerlo en línea recta. Nunca abordarlo en diagonal o de costado porque la inclinación lateral podría provocar el vuelco.

-Se recomienda hacer marchas cortas (2da o 3ra) con un régimen de aceleración constante y sin accionar el pedal de embrague. Para descender hacerlo del mismo modo sin acelerar ni apretar el embrague.

-Si se percibe que la 4×4 comienza a hundirse, no acelerar. Lo mejor es dar marcha atrás e intentar tomar el camino con mayor inercia.

-Para frenar hay que hacerlo con el motor del vehículo. El freno se debe utilizar únicamente en situaciones que lo requieran.

Por otro lado, hay que tener siempre en cuenta no transitar por el agua, ya que los terrenos son más blandos aún y es muy probable que el vehículo se encaje. Respecto a la velocidad, circular a menos de 50 km/h debido a la baja presión de las cubiertas y al tipo de terreno. Evitar maniobras bruscas o virajes cerrados. Todos los terrenos ofrecen sorpresas, y un imprevisto como piedras, pozos, una moto o una persona que se cruza en el camino, puede obligar a cambiar bruscamente de dirección y provocar un derrape con el riesgo de desbandar un neumático.

 

“Si se atascara el vehículo y hubiera otro que pudiera auxiliarnos, hay que hacerlo desde un terreno compacto tirando a nuestro vehículo con una eslinga hasta desencajarlo –señalan los especialistas de Citroën y CESVI-. En el caso que no hubiera nadie para auxiliarnos, podemos ayudarnos con una pala o una plancha de desatasco. Al retirarnos de la arena, no olvidemos volver a inflar los neumáticos para salir al asfalto. Si bien es posible rodar algunos kilómetros con baja presión esto debe hacerse a muy baja velocidad para evitar que el caucho se caliente y se produzcan deformaciones o rotura de las mallas metálicas internas”.

En el barro

“Elegir los neumáticos adecuados es clave para transitar por barro de manera segura –señalan los mismos especialistas-. Si el barro es muy espeso y profundo los neumáticos indicados serán los más anchos para generar un efecto de “flotabilidad” similar al que se da en la arena, ya que es muy complicado llegar al sector del suelo más firme. Asimismo, los neumáticos más finos van a tener un mejor comportamiento si alcanzan el piso firme, luego de atravesar el sector de barro blando. Es necesario mantener una velocidad constante y en un cambio alto para no correr el riesgo de que patinen los neumáticos al acelerar. “Debemos tener en cuenta que un factor determinante es la viscosidad del barro: cuanto más denso, más difícil es el avance”, dicen.

Se recomienda intentar que las maniobras no sean bruscas, optimizar el freno motor y, dependiendo de la composición del barro, elegir el tipo de tracción adecuado: si es muy espeso y profundo, hay que seleccionar la tracción baja (4×4 baja); si es un barro moderado, tracción alta (4×4 alta).

“Jamás debemos dejar de seguir la huella –insisten-. Allí el suelo es más firme porque presenta una mejor adherencia que en las otras zonas”. Si viajan dos vehículos, la sugerencia es que el segundo espere en terreno firme hasta ver que el primer vehículo haya superado la dificultad. De este modo, podrá auxiliarlo en caso de que se quede atascado.

 

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