Ecuador: En la mitad del mundo

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Ecuador, de los países más chicos de la región y encerrado entre dos gigantes para el turismo: Perú y Colombia, llega a pasar desapercibido cuando pensamos en un viaje por América del Sur. Pero es uno de los territorios más biodiversos, atrayentes y mejor adaptados para el turismo.Estando de viaje hacía este juego: antes de entrar en un nuevo país escribía en un cuaderno las cosas que sabía –o imaginaba- sobre él y las que pensaba encontrar. De Ecuador escribí “mitad del mundo”, porque a pocos minutos de Quito, su capital, está el punto de latitud cero, “playas” porque había escuchado que sus costas eran hermosas y más cálidas que las de los países más al sur, “tropical” porque pensaba que iba a ser un lugar muy caluroso y “columpio del fin del mundo” porque había visto varias veces la foto de los turistas balanceándose sobre el vacío en la ciudad de Baños. Lo que no incluí en esa lista, porque aún no lo sabía, fue que en Ecuador hay selva amazónica, nevados, pequeños pueblos productores de cacao y banana, un lago turquesa dentro de un volcán, históricas ciudades coloniales, parques nacionales de los más biodiversos y la mayor concentración de ríos por kilómetro cuadrado del mundo.

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Yo recorrí todo Ecuador haciendo autostop. Y aunque la mayoría de sus visitantes vaya a conocer el país con medios de transporte más tradicionales, este no es un dato menor: nunca esperé más de veinte minutos. Los ecuatorianos cuentan dentro de los sudamericanos más amables y receptivos con el turismo. A la vez, al ser el cuarto país continental más pequeño de América del sur es posible conocer varios atractivos en un solo viaje y con poco tiempo. Las distancias son cortas y su infraestructura está preparada para moverse cómodamente y con rapidez de un destino al otro. Se puede pasar en el mismo día de un parque nacional frío entre montañas a una playa de agua transparente sobre la ruta del Spondylus.

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Cuenca: belleza entre ríos

Cuenca es una ciudad colonial cuyos edificios históricos en 1999 le valieron ser declarada patrimonio cultural de la Unesco. La ciudad es literalmente cuenca de cuatro ríos que la atraviesan: Tomebamba, Tarqui, Yanuncay y Machángara. Es la tercera en importancia después de Quito y Guayaquil, pero los ríos y sus vistosas edificaciones le dan un aire menos cosmopolita. El mercado de las flores y las calles empedradas, la catedral vieja y las espectaculares cúpulas de la nueva o una panorámica completa de los techos coloniales en el mirador de Turi hacen olvidar que estamos en una de las ciudades principales y nos sentimos caminar un pueblo ruidoso con la naturaleza latiendo a través de sus cuatro ríos en cada esquina.

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Parque nacional El Cajas: postales salidas de cuentos Este parque nacional con casi doscientas lagunas y a 3900 msnm está a solo 35 kilómetros de la ciudad de Cuenca. El Cajas está rodeado por elevaciones pertenecientes a los Andes ecuatorianos donde las concentraciones de agua parecen encajonadas, de allí su nombre. El clima en el parque es húmedo y un poco frío, y la combinación de musgos o helechos y fantásticos bosques de quinuales sumidos en una sutil neblina te hace sentir en un cuento. Guayaquil Del frío del Cajas damos un salto de 160 kilómetros hasta la calurosa Guayaquil, la ciudad más poblada del país, con un veinte por ciento del total. Guayaquil es una ciudad portuaria y uno de los principales pilares económicos de Ecuador.Se puede comenzar a conocer esta ciudad con una caminata por el malecón y perdiéndole el miedo a las iguanas en su parque, pero para espiar mejor su espíritu hay que visitar –si es de noche aun mejor– Las Peñas. En este colorido barrio sobre la ladera de un cerro se aprecia una dinámica auténticamente ecuatoriana de sacudirse el calor del día con una silla en la vereda al anochecer, y se culmina con una bella vista de la ciudad desde el mirador.En Guayaquil la temperatura anual oscila entre los veinticinco y veintiocho grados centígrados, nunca menos, por lo que después de conocer esta perla del Pacífico lo mejor será una escapada a la playa.Hacia el norte por la ruta del Spondylus (o del sol)Montañita es el destino más renombrado de la ruta costera, pero hay muchas playas para no perderse en Ecuador que pueden ser más tranquilas. Una de ellas es Los Frailes en Puerto López. Se encuentran varias playas dentro del Parque nacional Machalilla, uno de los más extensos y biodiversos de Ecuador, al que se puede ingresar en bus o caminando varios kilómetros por un sendero señalizado. Si bien hay poca sombra las vistas valen la caminata, que no supera la media hora. Además, en temporada se pueden avistar ballenas (entre junio y septiembre). Si no, al menos se van a cruzar con cangrejos, lagartijas y gallinazos, un ave carroñera de tamaño considerable que vigila todos los cielos sudamericanos.Al ser pleno Pacífico no está permitido nadar en todas las playas por la fuerza con que rompen algunas olas, o sus costas rocosas, pero hay sectores del parque donde el mar queda atrapado en pequeños golfos y se puede disfrutar un agua traslúcida, cálida y calma. Este es el caso de Los Frailes, una playa poco concurrida que podría llegar a camuflarse entre algunos destinos caribeños. A Los Frailes es muy fácil llegar, está a sólo quince minutos desde Puerto López, donde se puede encontrar alojamiento.

Ecuador El columpio del fin del mundo
Baños de Agua Santa es una ciudad de doce mil habitantes rodeada por montañas. Y cuenta como uno de los destinos más visitados de Ecuador por una simple casita en un árbol: la que sostiene al columpio del fin del mundo.Un hombre llamado Carlos Sánchez construyó hace años el columpio en el terreno de un centro de monitoreo sísmico. Con el tiempo se hizo conocido y empezó a atraer turistas. Desde él se pueden apreciar las mejores vistas de los picos que rodean la ciudad cuando se disipa la niebla. Hoy, la estructura está reforzada, hay dos columpios, y han volado hasta aparecer en National Geographic. Pero además, Baños contiene una historia más atrapante que se encuentra en el interior del volcán Tungurahua, un gigante activo de más de cinco mil metros que provocó varias evacuaciones, y durante cuyas erupciones se han perdido habitantes, hogares, cosechas y animales. Su gente se acostumbró a vivir bajo su amenaza constante, y es un ejemplo de convivencia con la naturaleza en condiciones hostiles. De lejos parece una ciudad tranquila con un columpio mágico y hermosas vistas, pero Baños es el espíritu de un pueblo unido para enfrentar los desafíos de la naturaleza. Un destino inolvidable. Magia quichua dentro de un volcán 150 kilómetros al norte de Baños el aire se pone frío y en un pueblito de diez mil personas se escucha quichua y se ven vestimentas coloridas y ollas humeantes. Hay que ajustarse los cuellos de las camperas y salir muy temprano para ascender hasta los 3900 msnm y disfrutar la presencia del Quilotoa, una laguna color esmeralda que hace ochocientos años se formó en el cráter de un volcán.Para los aventureros, se puede andar en kayak o hacer senderismo con la oportunidad de observar venados, zorros o conejos y la vegetación característica. Quito La añosa capital de Ecuador es una de las ciudades de América Latina que mejor preserva su infraestructura colonial. La forman vistas de calles angostas y empedradas, catedrales centenarias y El Panecillo, elevación por encima de los 3000 msnm donde está la Virgen, algunos metros más alta que el Cristo de Río.

Texto y fotos: Agus Schiffelbein

*Se pueden leer otras crónicas de Agus en su bitácora de viajes www.viajemonosdeaqui.com

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