Supra reciclaje en Nordelta: cuando una prenda vuelve a tener historia gracias al arte y la solidaridad

Fundación Nordelta impulsa un proyecto de upcycling que transforma ropa donada en piezas únicas de diseño. Detrás de cada creación hay voluntarias, creatividad, compromiso ambiental y una forma innovadora de recaudar fondos para sostener los programas sociales de la institución.

Supra reciclaje en Nordelta: cuando una prenda vuelve a tener historia gracias al arte y la solidaridad

En tiempos donde la sustentabilidad dejó de ser una tendencia para convertirse en una necesidad, en Nordelta hay una iniciativa que demuestra que una prenda puede tener una segunda vida, y además generar un impacto social positivo.

Fundación Nordelta incorporó el upcycling o supra reciclaje, una práctica que consiste en transformar prendas descartadas en nuevos productos de mayor valor, diseño y utilidad. Lo que para muchos podría ser ropa en desuso, para un grupo de voluntarias se convierte en el punto de partida de piezas originales, exclusivas y con una historia para contar.

Del ropero a una nueva oportunidad

Cada semana, vecinos de Nordelta acercan donaciones de ropa a la Fundación. Allí comienza un cuidadoso proceso de clasificación según el estado y el posible destino de cada prenda.

Mientras gran parte de la indumentaria encuentra rápidamente un nuevo uso, existe un grupo de prendas con menor demanda. Es justamente sobre ellas donde entra en acción el proyecto creativo de supra reciclaje.

Con pintura, bordados, aplicaciones textiles, botones, perlas, cierres y otros materiales recuperados, las prendas se transforman completamente. Luego se venden para recaudar fondos destinados a sostener las distintas acciones sociales que desarrolla la Fundación.

Arte, diseño y compromiso ambiental

Las responsables de este proyecto son Ximena Cozzarin, diseñadora gráfica, curadora y arteterapeuta, y Anabela Rodríguez, diseñadora y productora especializada en Moda Sustentable.

Ambas son vecinas de Zona Norte y decidieron aportar su talento como voluntarias.

«Son piezas únicas con historia. La sinergia entre nosotras hace que cada prenda tenga una identidad propia», explica Ximena.

La dupla ya presentó sus creaciones en la Bioferia realizada en el Hipódromo de Palermo, donde realizaron intervenciones en vivo, y también participó de un desfile en Escobar junto a Ritual de Diseño.

«Los diseños siempre los pensamos entre las dos. Después yo trabajo los bordados y Xime realiza las intervenciones con pintura. Creamos prendas inspiradas en tendencias globales, pero con identidad propia», cuenta Anabela.

Moda circular con impacto real

La industria textil es una de las más contaminantes del planeta.

Según datos de Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNCC), la moda genera alrededor del 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y produce aproximadamente 92 millones de toneladas de residuos textiles por año. Las proyecciones indican que esa cifra podría alcanzar los 134 millones de toneladas para 2030.

Frente a este escenario, iniciativas como la de Fundación Nordelta adquieren un enorme valor: reducen residuos, promueven la economía circular y generan recursos para proyectos sociales.

«El arte sana»

Para Ximena, el proyecto también tiene un fuerte componente emocional.

«Mi frase de cabecera es ‘El arte sana’. Lo que hacemos es creativo, diferente y tiene un propósito.»

La identidad artística de ambas aparece naturalmente en cada diseño.

«Yo tengo una estética más rockera y Anabela trabaja desde una mirada más romántica, con puntillas y detalles textiles. Esa combinación hace que cada prenda tenga personalidad», explica.

El resultado son camperas pintadas a mano, camisas intervenidas, gorras personalizadas y prendas vintage que vuelven a cobrar vida.

Todo lo recaudado por las ventas se destina íntegramente a la Fundación Nordelta.

Una segunda vida para la ropa… y para los recuerdos

Más allá de la sustentabilidad, el supra reciclaje también invita a resignificar el vínculo emocional con la ropa.

Las voluntarias destacan que muchas personas pueden transformar prendas propias o heredadas de familiares para seguir disfrutándolas desde otro lugar.

«A veces una intervención muy simple cambia completamente una prenda. Yo tenía una campera blanca que nunca usaba. Le pinté apenas tres líneas y volvió a convertirse en una de mis favoritas. Hoy todos me preguntan dónde la compré», cuenta Ximena entre risas.

Piezas únicas que empiezan a conquistar Nordelta

Las creaciones pueden adquirirse actualmente a través de las redes sociales de la Fundación, en ferias como el Street Market y en distintos eventos especiales.

Entre los productos más buscados aparecen las ya famosas «camisas de ojos», que se convirtieron en un verdadero éxito entre quienes visitan los stands de la Fundación, además de gorras intervenidas con aplicaciones brillantes y frases.

El objetivo ahora es seguir creciendo.

«En Valencia vi locales enteros dedicados a este tipo de prendas intervenidas. Queremos que nuestro trabajo circule cada vez más. Ya tenemos algunas piezas en un local de Martínez y estamos proyectando un punto de venta propio», adelanta Ximena.

Moda con propósito

Cada prenda creada por el equipo de voluntarias reúne creatividad, conciencia ambiental y solidaridad.

No existen dos iguales. Cada una conserva parte de su historia original y suma una nueva identidad a través del diseño.

En un contexto donde la moda busca ser cada vez más responsable, el proyecto de supra reciclaje de Fundación Nordelta demuestra que reutilizar también puede ser sinónimo de innovación, arte y compromiso con la comunidad.

Porque cuando una prenda encuentra una nueva oportunidad, también la encuentran el ambiente y las personas que se benefician con cada una de estas iniciativas solidarias.

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