Ser maestro hoy: enseñar cuando todo alrededor cambió

En el Día del Maestro, una pregunta atraviesa a las escuelas y a las familias: ¿qué significa enseñar en una época en la que los chicos tienen acceso inmediato a casi toda la información, la inteligencia artificial puede resolver una tarea en segundos y la atención compite permanentemente con las pantallas?

Ser maestro hoy: enseñar cuando todo alrededor cambió

Hay profesiones que cambian con el tiempo. La docencia, en cambio, parece estar atravesando una transformación mucho más profunda: ya no se trata solamente de actualizar contenidos o incorporar nuevas herramientas, sino de repensar qué vale la pena enseñar cuando el acceso al conocimiento dejó de ser patrimonio exclusivo de la escuela.

El desafío es enorme.

Porque la crisis educativa no se explica solamente por los resultados en matemática, lengua o ciencias. También aparece en algo más difícil de medir: la capacidad de concentrarse, de escuchar, de sostener una conversación, de tolerar la frustración, de hacerse preguntas, de argumentar una idea o simplemente de leer un texto sin buscar inmediatamente una respuesta.

Y ese desafío atraviesa a todos los sectores sociales.

En hogares con grandes posibilidades económicas también hay chicos que tienen dificultades para desconectarse de las pantallas, sostener la atención o encontrar motivación frente a una actividad que requiere esfuerzo. Tener acceso a tecnología, actividades extracurriculares o colegios de alta calidad no garantiza, por sí mismo, desarrollar autonomía, curiosidad o pensamiento crítico.

Cuando la escuela dejó de ser la única puerta al conocimiento

Durante décadas, uno de los grandes roles del docente fue transmitir conocimientos. Hoy, cualquier alumno puede acceder desde un celular a videos, libros, tutoriales, buscadores y, cada vez más, herramientas de inteligencia artificial capaces de explicar, resumir, traducir, escribir o resolver problemas.

Entonces aparece una pregunta incómoda: si una máquina puede responder, ¿qué tiene que enseñar un maestro?

Ser maestro hoy: enseñar cuando todo alrededor cambió

Quizás justamente aquello que una máquina no puede reemplazar.

La capacidad de preguntar.

De dudar.

De relacionar conceptos.

De comprender al otro.

De distinguir información de conocimiento.

De reconocer una fuente confiable.

De construir un criterio propio.

La UNESCO plantea que la irrupción de la IA no debería llevar a abandonar el aprendizaje, sino a fortalecer el pensamiento crítico y la capacidad de utilizar estas herramientas de manera reflexiva y ética. Su marco de competencias para docentes propone, entre otras dimensiones, una mirada centrada en las personas, ética de la IA, fundamentos tecnológicos y nuevas formas de pedagogía.

El maestro frente a la inteligencia artificial

La discusión ya no parece ser si los alumnos van a utilizar IA. La pregunta es cómo van a aprender a utilizarla.

En Argentina, docentes consultados en un estudio sobre educación e IA manifestaron tanto interés por sus posibilidades como preocupación por sus efectos. Entre ellos, aparece especialmente el temor a que la tecnología termine debilitando determinadas capacidades de los estudiantes y la necesidad de recibir mayor formación para poder incorporarla pedagógicamente.

Hay escuelas que optan por prohibir determinadas herramientas. Otras intentan incorporarlas y enseñar a utilizarlas.

Probablemente el verdadero desafío esté en encontrar un punto intermedio: no convertir a la IA en enemiga, pero tampoco transformarla en una muleta que haga innecesario pensar.

Porque si un alumno puede pedirle a una herramienta que escriba un ensayo, la tarea del docente ya no debería ser solamente detectar si lo escribió una persona o una máquina. Tal vez tenga que ser enseñar a ese alumno a defender oralmente lo que entregó, cuestionar la respuesta que recibió, detectar sus errores, contrastar fuentes y construir una opinión propia.

En ese escenario, la evaluación también cambia.

Enseñar a pensar

Quizás una de las grandes tareas del maestro del siglo XXI sea recuperar algo que parece sencillo pero que resulta cada vez más complejo: enseñar a pensar.

Pensar requiere tiempo.

Leer requiere tiempo.

Equivocarse requiere tiempo.

Aprender algo difícil requiere tiempo.

Y la cultura digital, en muchos casos, funciona exactamente al revés: todo tiene que ser rápido, breve, inmediato y atractivo.

La escuela puede convertirse entonces en uno de los pocos espacios donde un chico aprenda que no todo tiene una respuesta inmediata. Que algunas preguntas no tienen una única respuesta. Que cambiar de opinión también es parte de aprender. Que equivocarse no significa fracasar. Y que el esfuerzo intelectual tiene valor aunque no produzca un resultado instantáneo.

También cambió el vínculo con las familias

Ser maestro hoy implica además trabajar en un escenario donde la escuela y las familias tienen que volver a construir acuerdos.

Los docentes reciben demandas que exceden largamente la enseñanza de una materia. Las escuelas acompañan problemas de convivencia, dificultades emocionales, conflictos entre pares, situaciones familiares y nuevos desafíos vinculados al uso de dispositivos y redes sociales.

Pero la escuela no puede resolverlo todo.

La educación es una responsabilidad compartida entre docentes, familias, instituciones y sociedad. Y quizás uno de los desafíos más importantes sea recuperar el valor de esa comunidad educativa, entendiendo que acompañar a un chico no significa evitarle todas las dificultades, sino darle herramientas para atravesarlas.

Un desafío que también se ve en nuestra zona

En Tigre, Nordelta, Escobar y las localidades cercanas conviven realidades educativas muy diferentes. Hay escuelas públicas y privadas, proyectos educativos diversos y familias con posibilidades económicas muy distintas.

Pero hay problemas que atraviesan las fronteras sociales: la atención fragmentada, el uso excesivo de dispositivos, las dificultades para sostener hábitos de estudio, la presión sobre los chicos, la necesidad de acompañamiento de las familias y la pregunta permanente sobre cómo preparar a las nuevas generaciones para un mundo que todavía no conocemos.

El propio Municipio de Tigre viene desarrollando capacitaciones docentes vinculadas con cultura digital, TIC, inclusión y nuevas herramientas tecnológicas. En 2025, por ejemplo, realizó una capacitación específica sobre inteligencia artificial y educación para docentes y directivos del distrito.

Eso también muestra que el desafío no es exclusivamente individual. Los docentes necesitan formación, tiempo, recursos y reconocimiento para poder enfrentar una transformación que sucede a una velocidad enorme.

El maestro que necesitamos

Tal vez el maestro del futuro no sea quien tenga todas las respuestas.

Tal vez sea quien consiga que sus alumnos sigan teniendo preguntas.

Que pueda mirar una respuesta generada por una máquina y preguntarse si es correcta.

Que pueda escuchar una opinión diferente sin descartarla inmediatamente.

Que pueda leer un libro completo.

Que pueda sostener la atención.

Que pueda trabajar con otros.

Que pueda equivocarse y volver a intentarlo.

Que pueda distinguir entre lo que sabe, lo que cree saber y aquello que necesita seguir investigando.

En tiempos de inteligencia artificial, quizás la tarea más humana de la educación sea justamente esa: ayudarnos a pensar.

Por eso, celebrar el Día del Maestro no debería ser solamente reconocer a quienes enseñan contenidos.

También debería ser reconocer a quienes, todos los días, intentan formar personas capaces de desenvolverse en un mundo donde las respuestas están cada vez más al alcance de la mano, pero donde aprender a hacerse buenas preguntas sigue siendo una tarea profundamente humana.

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