Del cigarrillo al vape: por qué la nicotina sigue siendo una preocupación creciente

Aunque muchas personas perciben al vape como una alternativa más “liviana”, especialistas advierten que los cigarrillos electrónicos también generan adicción y riesgos para la salud, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes

Del cigarrillo al vape: por qué la nicotina sigue siendo una preocupación creciente

Durante años, fumar estuvo asociado a una imagen cada vez más rechazada socialmente. Las campañas de prevención, las restricciones en espacios públicos y la mayor conciencia sobre los efectos del tabaco hicieron que el cigarrillo tradicional perdiera presencia en muchos ámbitos cotidianos. Sin embargo, en paralelo empezó a crecer otro fenómeno: el vapeo.

Hoy, los cigarrillos electrónicos forman parte de una escena cada vez más habitual entre adolescentes, jóvenes e incluso adultos que buscan dejar de fumar o creen estar eligiendo una alternativa menos dañina. Dispositivos coloridos, sabores dulces, vapor sin olor fuerte y una estética mucho más ligada a lo tecnológico hicieron que el vape gane terreno rápidamente, también entre chicos cada vez más jóvenes.

Pero aunque muchas personas perciben al vape como algo “más seguro” o menos riesgoso, especialistas advierten que el problema de fondo sigue siendo la adicción a la nicotina.

Del cigarrillo al vape: por qué la nicotina sigue siendo una preocupación creciente

“El problema no es solamente el humo. La adicción a la nicotina sigue estando presente, aunque cambie el formato”, explica el Dr. Miguel Carlos Sangiovanni, máster en Hipertensión Arterial y Mecánica Vascular de DIM Centros de Salud, institución que viene alertando sobre el crecimiento del consumo de vapeadores y cigarrillos electrónicos en adolescentes y adultos jóvenes.

Según detallan especialistas, muchos vapeadores contienen altas concentraciones de nicotina y otras sustancias químicas que pueden afectar tanto la salud cardiovascular como pulmonar. Además, en muchos casos el vapeo no reemplaza al cigarrillo tradicional, sino que se suma a él, aumentando todavía más la exposición a componentes nocivos.

Una de las mayores preocupaciones actuales tiene que ver con el consumo adolescente. Los sabores atractivos, la facilidad de acceso y la percepción de que “vapear no hace daño” favorecen que muchos jóvenes comiencen a consumir nicotina a edades tempranas sin dimensionar los riesgos.

Y aunque el vapeo suele presentarse como una alternativa moderna, los efectos sobre el organismo siguen generando preocupación dentro de la comunidad médica.

Del cigarrillo al vape: por qué la nicotina sigue siendo una preocupación creciente

En Argentina, el consumo de tabaco continúa asociado a miles de casos de enfermedades cardiovasculares, ACV, EPOC, infecciones respiratorias y distintos tipos de cáncer cada año. Los especialistas remarcan que, aunque cambien los formatos y hábitos de consumo, la nicotina sigue teniendo impacto sobre el organismo y generando dependencia.

Además del daño físico, fumar y vapear muchas veces también funcionan como mecanismos asociados a ansiedad, estrés o hábitos sociales incorporados durante años.

Por eso, dejar la nicotina no suele depender solamente de la voluntad individual. Actualmente existen distintos tratamientos y programas de acompañamiento que incluyen sustitutos de nicotina, medicación específica, apoyo psicológico y seguimiento médico.

Los beneficios de abandonar el consumo empiezan rápidamente; en pocas horas disminuye el monóxido de carbono en sangre, en semanas mejora la circulación y la función pulmonar y, a largo plazo, baja significativamente el riesgo cardiovascular y respiratorio.

En una época donde el vape muchas veces aparece asociado a tendencias, estética o hábitos sociales naturalizados, el desafío sigue siendo entender que cambiar el formato no elimina necesariamente los riesgos y que la prevención sigue siendo clave, especialmente entre los más jóvenes.

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