En un mercado inmobiliario cada vez más competitivo, donde ya no alcanza con mostrar metros cuadrados y amenities, la experiencia empieza a jugar un rol clave. Bajo esta premisa, Toribio Achával Sucursal Tigre lanzó “El Arte de Habitar”, un ciclo de open houses que propone algo diferente: fusionar arte, diseño y decoración con la venta de propiedades.
El primer capítulo tuvo lugar en el barrio cerrado Los Puentes, donde una propiedad diseñada por Guerrero Arquitectos se convirtió, por unas horas, en mucho más que una casa en exhibición: fue una experiencia sensorial pensada para que los potenciales compradores no solo recorran el espacio, sino que puedan imaginarse viviéndolo.
Curaduría: cuando cada detalle cuenta
La idea general estuvo a cargo de Nicole Caubarrere y Florencia Achával. De la ambientación participó Negro, que dialogó con las obras de las artistas María Vallier y Marcela Gonzales, cuyas esculturas se integraron naturalmente a los distintos ambientes, aportando carácter y personalidad.
A esto se sumaron las pinturas de Nar Orlowski, piezas de mobiliario en mármol de UGO y el paisajismo de Lucía, logrando una curaduría donde arte, diseño y naturaleza no solo acompañaban, sino que potenciaban la arquitectura del lugar.
Una experiencia para vivir (y sentir)
El encuentro se completó con un cóctel de Bocón, música en vivo con impronta jazz y trompeta, y una organización que logró que todo fluyera con naturalidad, sin perder de vista el objetivo central: poner en valor la propiedad desde una mirada emocional.
La nota lúdica y de color la aportó una idea tan simple como brillante: una ruleta cata de vinos. Allí, los participantes debían degustar a ciegas distintas etiquetas y poner a prueba sus sentidos: adivinar la cepa, su origen, la provincia, la añada, si se trataba de un varietal o no, e incluso si había pasado por barrica.
Una propuesta que no solo generó interacción y conversación entre los invitados, sino que reforzó el espíritu del evento: vivir la casa desde la experiencia, el juego y el disfrute.
Más allá del home staging
Porque ahí está el diferencial. Ya no se trata solo de ver una casa, sino de sentirla. De recorrerla con todos los sentidos activados. De entender cómo la luz entra en determinado horario, cómo se vive un living intervenido con arte o cómo puede funcionar un espacio cuando está habitado, aunque sea por unas horas.
En ese sentido, el home staging evoluciona hacia una versión más sofisticada, donde el arte deja de ser un accesorio y pasa a ser protagonista en la construcción de una narrativa.

“El Arte de Habitar” promete continuar con nuevos encuentros, replicando este formato en otras propiedades y barrios. Una apuesta que no solo eleva la experiencia de compra, sino que también posiciona al real estate en un territorio más cercano al diseño, la cultura y el estilo de vida.
Porque, al final, comprar una casa no es solo una decisión racional. Es, sobre todo, una forma de imaginar la vida que queremos tener.









