Fundación Nordelta celebró sus 25 años con una noche solidaria cargada de emoción y espíritu mundialista

Hay eventos que, además de recaudar fondos, funcionan como una especie de reencuentro emocional de una comunidad. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en la celebración por los 25 años de Fundación Nordelta: una noche donde muchos vecinos volvieron a verse, abrazarse y recordar cómo fue crecer junto a Nordelta desde sus inicios.

Fundación Nordelta celebró sus 25 años con una noche solidaria cargada de emoción y espíritu mundialista

Entre risas y anécdotas, varios de los presentes repetían el clásico chiste interno de los que viven en la zona hace más de dos décadas: “somos los Mayflower de Nordelta”, en referencia a aquellos primeros colonos que llegaron en el histórico barco a Estados Unidos. Otros, directamente, se autodefinían como “los dinosaurios” del lugar. Pero detrás del humor había una certeza compartida: cumplir 25 años no es un dato menor. Mucho menos para una fundación que logró transformar la vida de cientos de chicos y familias.

La gala solidaria se realizó en Espacio Tigre bajo el lema «uniendo comunidades» y desde el ingreso ya se respiraba un clima especial. La temática mundialista aportó color, entusiasmo y una fuerte presencia de celeste y blanco, no solo ligada al fútbol sino también a una idea de comunidad, pertenencia y trabajo colectivo.

Como ocurre cada año, la primera parte de la noche estuvo marcada por el networking y el encuentro entre vecinos, empresarios, colegas y referentes de la zona, en un ambiente distendido de buffet y bandejeo donde abundaron las charlas, los reencuentros y las fotos.

Entre los asistentes estuvieron Marité Costantini, alma mater de la fundación; Eduardo Costantini junto a su esposa Elina; y el intendente de Tigre, Julio Zamora, acompañado también por su esposa. Todo el equipo de voluntarios de la fundación trabajó intensamente para que la celebración tuviera el equilibrio justo entre emoción, calidez y efectividad solidaria.

Fundación Nordelta celebró sus 25 años con una noche solidaria cargada de emoción y espíritu mundialista

El momento formal comenzó bajo la conducción de Hernán Drago, Paula Trápani y Silvina Escudero. Luego llegó uno de los instantes más conmovedores de la noche: Sandra Mihanovich interpretó el Himno Nacional Argentino y, a pedido del público, cantó a capella “Honrar la vida”, generando una emoción palpable entre los presentes.

Con la voz quebrada por momentos, Marité Costantini tomó la palabra para recorrer la historia de Fundación Nordelta, recordar los desafíos de los comienzos y destacar el enorme trabajo realizado durante estos 25 años. También puso el foco en el futuro de la organización y en todo lo que todavía queda por hacer.

Fundación Nordelta celebró sus 25 años con una noche solidaria cargada de emoción y espíritu mundialista

Uno de los momentos más sentidos ocurrió cuando realizó una mención especial a Mónica Elizalde, una de las pioneras de la fundación presente en el salón. El reconocimiento terminó en un abrazo profundamente emotivo junto a ella y a Eduardo Costantini, mientras muchos de los asistentes acompañaban con aplausos y lágrimas.

Como en toda gran noche solidaria, también hubo espacio para las acciones de recaudación. Se realizaron sorteos y subastas, entre ellas camisetas muy codiciadas: una de la Selección Argentina firmada por Lionel Messi, que alcanzó los 15 millones de pesos; una camiseta de Club Atlético River Plate subastada por 3 millones; y dos camisetas de Club Atlético Boca Juniors, que se vendieron por 4 millones de pesos cada una. Cada puja fue acompañada por aplausos y entusiasmo del público, consolidando el espíritu solidario de la noche.

Fundación Nordelta celebró sus 25 años con una noche solidaria cargada de emoción y espíritu mundialista

Gracias al compromiso de los asistentes, las donaciones y todo lo recaudado durante la noche, 143 chicos podrán acceder a nuevas oportunidades y construir un futuro distinto a través del trabajo que realiza Fundación Nordelta.

En el cierre llegó apareció una gran torta en el escenario donde todo el equipo de Fundación Nordelta sopló las velitas. Un final simbólico para una celebración que combinó emoción, memoria, solidaridad y esa sensación tan propia de comunidad que, después de 25 años, sigue siendo uno de los valores más fuertes de Nordelta.

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