Entrevista a Alejandra Harman (@ladyfierros) y Amorina Díaz, autoras de Pone(te) Primera

Superar miedos y tomar el volante de tu vida

Detrás de un tema tan cotidiano como manejar, se esconde muchas veces algo mucho más profundo: miedo, inseguridad, falta de autonomía. Sobre ese punto trabajan en Pone(te) Primera Alejandra Hartman (@ladyfierros) y Amorina Díaz, vecina de Nordelta, psicóloga cognitiva y especialista en amaxofobia. Juntas encontraron en esa problemática una puerta de entrada para acompañar procesos de cambio reales.

Entrevista a Alejandra Harman (@ladyfierros) y Amorina Díaz autoras de Pone(te) Primera

Su libro Pone(te) Primera no habla solo de autos: habla de decisiones, de confianza y de animarse a dar un paso más. Como resume Amorina, “no es solo el miedo a manejar, es el miedo a tomar decisiones importantes en la vida”.

Dos caminos distintos que se cruzan en un mismo propósito

Antes de construir una comunidad y escribir un libro juntas, ambas recorrieron caminos muy distintos, pero con algo en común: la búsqueda y la reinvención.

Alejandra Hartman viene de más de dos décadas en el mundo corporativo. Su giro no fue improvisado: decidió volver a sus raíces familiares vinculadas a la mecánica, pero desde un lugar nuevo. Para eso, se formó como mecánica automotor y combinó este conocimiento con su experiencia en marketing y comunicación.

Entrevista a Alejandra Harman (@ladyfierros) y Amorina Díaz autoras de Pone(te) Primera

Ese cruce es lo que dio origen a Lady Fierros, una marca que logró instalar un mensaje claro: entender de autos no tiene género. “No es que tengas que dejar de ser femenina para saber de autos —explica—, es simplemente ganar autonomía y poder resolver”.

Amorina Díaz, por su parte, construyó su camino desde la psicología, con un enfoque cognitivo y basado en evidencia. Su interés por las fobias no es casual: tiene raíces personales y una investigación sostenida durante años en consulta con pacientes.

Esa profundidad es la que le permitió desarrollar un protocolo concreto para trabajar el miedo a manejar, que luego se transformó en una herramienta central del proyecto. “Trabajo con tratamientos basados en evidencia, como en cualquier especialidad médica. Eso hace que el proceso tenga resultados reales”, señala.

Cuando una necesidad real se transforma en comunidad

El encuentro entre ambas no fue planificado, pero sí potente. A partir de un simple vivo en redes durante la pandemia, detectaron algo clave: había muchas personas atravesando el mismo problema.

Lo que siguió fue casi natural: workshops que se multiplicaron, listas de espera y una comunidad que crecía con cada encuentro. “Hicimos uno, después otro… y no paramos hasta el número doce. La gente pedía más, quedaban afuera”, recuerda Amorina.

Entrevista a Alejandra Harman (@ladyfierros) y Amorina Díaz autoras de Pone(te) Primera

“No era solo aprender a manejar. Era todo lo que pasaba alrededor de ese miedo”, surge de la experiencia compartida. Y Alejandra suma: “ahí entendimos que no era un tema menor, que había algo mucho más profundo que necesitaba ser trabajado”.

Ese proceso terminó consolidándose en el libro, donde se combinan herramientas prácticas, mirada psicológica y experiencias reales.

El miedo a manejar como síntoma, no como causa

Uno de los puntos más interesantes del enfoque de Amorina es entender que la fobia a conducir rara vez es un problema aislado.

Atravesar ese miedo suele tener un efecto dominó en otras áreas de la vida. “Cuando alguien logra superar ese bloqueo, empieza a tomar decisiones que antes no se animaba: cambiar de trabajo, mudarse, viajar, independizarse”, explica.

Incluso aparecen situaciones concretas que obligan a enfrentarlo: “muchas pacientes me dicen ‘me mudé y ahora necesito manejar’. Ahí el miedo deja de ser opcional y se vuelve una barrera real”.

Mujeres, autos y un cambio cultural en marcha

Desde el lado de Alejandra, el foco está en cómo evolucionó la relación de las mujeres con el mundo automotor.

Si bien todavía existe una brecha, hoy hay un cambio visible: más mujeres preguntan, se informan y buscan autonomía. “Antes no se animaban a decir ‘no sé’. Hoy levantan la mano y dicen ‘quiero aprender’”, señala.

Sin embargo, el límite sigue estando en situaciones más desafiantes: autopistas, rutas o contextos de mayor velocidad. “Ahí aparece el verdadero miedo. Muchas manejan en su zona, pero no salen a la autopista, y eso condiciona la vida cotidiana”, agrega Amorina.

Saber más para temer menos

Una de las claves que atraviesa todo el proyecto es el conocimiento como herramienta de empoderamiento.

No se trata de volverse experta, sino de ganar recursos básicos. “Desde saber hacer un puente de batería hasta cambiar una rueda. Son cosas simples, pero te dan independencia”, explica Alejandra.

Y ese aprendizaje tiene un impacto emocional directo: “cuando entendés lo que estás haciendo, baja la ansiedad”, suma.

Amorina lo complementa desde su mirada clínica: “no es magia ni es automático. Es un proceso. Pero cuando lo transitás, salís transformada”.

Redes, contenido y la importancia de la fuente

En un contexto donde el contenido circula sin filtros, ambas hacen un llamado a la responsabilidad.

“No porque algo se vuelva viral significa que esté bien o que tenga sustento”, advierte Alejandra. Y agrega: “hay que seguir capacitándose siempre, porque una marca o un mensaje se construyen con conocimiento real”.

Desde la psicología, Amorina refuerza la idea: “hablar de salud mental implica mucha responsabilidad. No es lo mismo divulgar que saber”.´

Ponerse primera: una decisión que abre caminos

El concepto central del libro resume todo el proceso: ponerse primera.

No como una frase motivacional vacía, sino como una decisión concreta de priorizarse y atravesar lo que incomoda. “Cuando te das ese espacio, algo cambia. No es magia, es proceso, pero el resultado es real”, sintetiza Amorina.

Alejandra lo lleva a su propio recorrido: “hay que animarse a dar volantazos en la vida. Yo me reinventé después de los 50. No hay una edad para cambiar”.

Porque, al final, no se trata solo de manejar un auto.

Se trata de animarse a manejar la propia vida.

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