Chizza Restó: una escapada gastronómica a Los Cardales donde el tiempo parece ir más lento

A veces los mejores planes están más cerca de lo que imaginamos. Alcanzan 40 minutos de ruta, dejar atrás el ritmo habitual y poner rumbo hacia el centro de Los Cardales para descubrir uno de esos lugares que parecen tener vida propia.

Ese fue nuestro plan para un sábado de invierno: almorzar en Chizza Restó, una propuesta de cocina mediterránea que funciona dentro de una casona de 1890 restaurada por su propio dueño, el chef Franco Malacisa, y que hoy, después de 18 años, se convirtió en uno de los clásicos gastronómicos más reconocidos del corredor norte bonaerense.

La experiencia comienza incluso antes de sentarse a la mesa. Chizza no está sobre la Panamericana ni forma parte de un polo gastronómico de moda. Hay que entrar al pueblo, recorrer algunas cuadras tranquilas y llegar hasta Alsina 120, donde una antigua construcción centenaria invita a bajar un cambio apenas se cruza la puerta.

El interior transmite inmediatamente una sensación de calidez difícil de encontrar. Manteles blancos impecables, iluminación tenue, obras de arte, muebles clásicos y salamandras encendidas que durante el invierno convierten cada ambiente en un refugio acogedor. Varios elementos invitan generar un equilibrio energético: un duende buda, piedras sobre las salamandras, un cuenco y una riestra de ajo. 

Más que un restaurante, la sensación es la de estar entrando a una casa donde todo fue pensado para que el visitante se quede un rato más.

Una carta que invita a compartir

La primera dificultad apareció apenas nos entregaron la carta: elegir.

Con casi 30 opciones de entradas, la propuesta combina una fuerte presencia de pescados y frutos de mar con platos inspirados en la cocina mediterránea e italiana y algunas opciones que recuperan sabores más vinculados a la tradición argentina.

Chizza Restó: una escapada gastronómica a Los Cardales donde el tiempo parece ir más lento

Siguiendo la recomendación de Charly, quien nos acompañó durante toda la experiencia, decidimos compartir las entradas. Una decisión acertada, porque los platos son realmente abundantes.

Chizza Restó: una escapada gastronómica a Los Cardales donde el tiempo parece ir más lento

Nuestra elección fueron las croquetas de centolla y langostinos con guacamole y las mollejas de cordero salteadas con papas crocantes. Dos propuestas completamente distintas, pero que permiten entender rápidamente la filosofía de la cocina de Franco: producto de calidad, técnica y generosidad.

La estrella del almuerzo: pescados frescos y un osobuco inolvidable

Para los principales llegó uno de los momentos destacados del almuerzo. Elegí la chernia fresca, un pescado difícil de encontrar en las cartas gastronómicas y aún más difícil de encontrar bien ejecutado. En este caso apareció acompañada por espárragos, verduras y una delicada crema que respetaba el protagonismo del pescado sin quitarle identidad.

Chizza Restó: una escapada gastronómica a Los Cardales donde el tiempo parece ir más lento

Del otro lado de la mesa apareció el plato más emblemático de la casa: el osobuco braseado al malbec con risotto carnaroli al parmesano. No es casualidad que represente cerca del 30% de las ventas semanales del restaurante. La carne se deshacía con el tenedor y el risotto tenía ese punto exacto de cremosidad que exige la cocina italiana.

Todo acompañado por supuesto de buen vino. En esta ocasión elegimos la sugerencia del día: De sangre de Luigi Bosca que estaba a un precio muy competitivo. La carta de vinos tiene opciones para todos los paladares y bolsillos.

Una sobremesa que se extendió más de lo previsto

Pero lejos de terminar allí, Charly volvió a acercarse con una sugerencia que, nuevamente, decidimos aceptar: la pavlova.

Chizza Restó: una escapada gastronómica a Los Cardales donde el tiempo parece ir más lento

Llegó una versión tan abundante como todo lo que habíamos probado hasta ese momento. Una gran pavlova cubierta de frutos rojos y frutillas frescas, ideal para compartir, que aportó el equilibrio justo entre frescura y dulzor después de un almuerzo contundente. Una vez más, la sensación fue la misma: en Chizza nadie se queda con hambre y más vale que vengas con ánimo de compartir..

La historia detrás de Chizza

Mientras disfrutábamos de la sobremesa apareció Franco Malacisa, chef y fundador del restaurante junto a su esposa Cecilia Domínguez. Su historia es tan interesante como la propuesta gastronómica que construyó.

Chizza Restó: una escapada gastronómica a Los Cardales donde el tiempo parece ir más lento

Antes de instalarse en Los Cardales trabajó en Italia, Gales, Escocia, Inglaterra, Francia, Rusia y Ucrania. Pasó por cocinas de distintos estilos y niveles hasta que decidió regresar a la Argentina para darle estabilidad a su familia. Durante una visita a su padre encontró esta antigua casona y vio algo que otros no veían: el lugar ideal para crear un restaurante propio.

La construcción tiene una historia fascinante. Fue tambo, escuela, sala de primeros auxilios y oficina de correos antes de convertirse en restaurante. Franco dedicó nueve meses a restaurarla personalmente, recuperando paredes de barro originales y preservando buena parte de la estructura histórica.

Quizás por eso el lugar tiene tanta personalidad. No parece un restaurante diseñado para impresionar. Se siente auténtico.

En medio de la charla nos invitó a recorrer dos espacios que ayudan a entender mejor el alma de Chizza. Primero la cava, un ambiente íntimo que alberga más de 150 etiquetas cuidadosamente seleccionadas. Después la cocina, donde pudimos observar el trabajo durante pleno servicio y comprobar el nivel de detalle con el que se preparan los platos.

Mucho más que un restaurante

Más tarde descubriríamos que la experiencia no terminaba ahí. El restaurante también cuenta con un atractivo bar donde Franco fue reuniendo, a lo largo de los años, una importante colección de gins y whiskies provenientes de distintas partes del mundo. Entre anécdotas de viajes, recomendaciones, unos profiteroles que se asomaron en la mesa y curiosidades sobre algunas etiquetas, la conversación fue sumando nuevas historias a una tarde que ya venía siendo memorable.

Otro detalle que llamó nuestra atención fue la cantidad de clientes habituales. Durante toda la tarde vimos llegar comensales que saludaban por su nombre a Franco y al equipo del salón. Esa familiaridad no se construye de un día para otro. Es el resultado de años de consistencia, calidad y hospitalidad.

De hecho, durante nuestra visita una gran mesa reunía a un grupo de amigos que celebraba un cumpleaños número 50. Entre el salón destinado a eventos privados y el jardín lateral, que se integra naturalmente a la propuesta, se percibía un clima relajado y festivo. Quedaba claro que Chizza no es sólo un lugar para salir a comer: también es un espacio pensado para celebrar.

Gran parte de esa identidad se explica por la filosofía de trabajo detrás de cada plato. Franco mantiene desde hace 18 años relación con los mismos proveedores y selecciona personalmente el pescado fresco cada mañana. Además, cuenta con una huerta propia donde cultiva calabazas, higos, quinotos y flores de zucchini que luego aparecen en los platos de temporada.

Todo esto se traduce en una cocina que no busca impresionar con tendencias pasajeras ni con artificios. Busca algo más difícil: que cada persona se vaya contenta.

Y lo logra.

Cuando llegó el momento de volver a casa entendimos por qué Chizza sigue siendo, después de casi dos décadas, uno de los restaurantes más queridos de Los Cardales. No se trata solamente de la calidad de la comida. Tampoco de la casona histórica, de la cava o de la colección de destilados.

Se trata de esa combinación poco frecuente entre excelencia gastronómica y calidez humana que transforma un simple almuerzo en una experiencia para recordar.

A menos de una hora de Nordelta, Villanueva, Puertos o Escobar, Chizza demuestra que todavía existen lugares donde la gastronomía, la hospitalidad y las historias compartidas valen tanto como lo que llega al plato.

Datos útiles

Chizza Restó
📍 Alsina 120, Los Cardales

🕒 Miércoles a sábado por la noche.
Viernes a domingo al mediodía.

📞 Reservas: +54 9 11 5772-9482

📱 Instagram: @chizzaresto

⚠️ Funciona únicamente con reserva previa.

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