Desde este 27 de febrero y hasta el 11 de mayo, el MALBA presenta una de las exposiciones más potentes de la temporada: “Cuerpo textil”, un recorrido por más de seis décadas de producción de Olga de Amaral, la artista que transformó el tejido en un lenguaje monumental y contemporáneo.

Y no, no es “arte decorativo”.
Es arte que ocupa el espacio, que dialoga con la arquitectura y que envuelve al espectador.
Cuando el textil deja de ser objeto y se convierte en experiencia
Las obras de Amaral se expanden, se suspenden y se proyectan. Lana, crin de caballo, lino y fibras naturales se convierten en superficies doradas, tramas de gran escala y estructuras casi arquitectónicas que modifican la percepción del espacio.

Muchas piezas parecen muros, otras vibran con la luz, otras invitan a rodearlas.
No es una muestra para mirar en cinco minutos.
Es una experiencia para recorrer con el cuerpo.
Con más de 50 obras provenientes de colecciones de Bogotá, Medellín y Nueva York, la exposición permite entender cómo, desde los años 60, Amaral desafía los límites entre pintura, escultura e instalación. Lo textil deja de ser soporte para convertirse en territorio.
¿Por qué esta muestra importa?
Porque resignifica lo artesanal en clave contemporánea.
Porque pone en el centro una disciplina históricamente asociada a lo femenino y la eleva a escala monumental.
Porque demuestra que lo ancestral puede ser radicalmente vanguardista.

En tiempos de arte digital e inteligencia artificial, el gesto manual, la fibra y la materia vuelven a imponerse con una fuerza inesperada.
Un plan cultural para salir del circuito habitual
Para quienes viven en Nordelta, Tigre o Escobar y buscan una propuesta diferente para el fin de semana, esta es una excusa perfecta para cruzar a Capital y hacer un plan cultural con peso propio.

No es la típica muestra “instagrameable”.
Es una experiencia sensorial que obliga a detenerse.
Y quizás también a replantear qué entendemos por arte contemporáneo.




