El Obispado de San Isidro informó esta mañana que el Vaticano confirmó la culpabilidad del sacerdote Damián Rodríguez Alcobendas en la causa canónica por abuso sexual contra un menor. Damian supo ser el referente de la comunidad de Nordelta e incluso el sacerdote del colegio Cardenal Pironio rodeado de niños.

La decisión fue tomada por el Colegio para el Examen de los Recursos en Materia de Delitos Graves de la Santa Sede, que rechazó la apelación presentada por el presbítero dentro del proceso administrativo penal canónico iniciado años atrás. De este modo, quedó firme la condena por el “delito grave contra el sexto mandamiento cometido con un menor”, figura que en el derecho canónico refiere a una falta de índole sexual cometida por un clérigo contra un adolescente.
Prohibición perpetua y sanciones adicionales
El Vaticano confirmó la pena de prohibición perpetua para el ejercicio de todo oficio eclesiástico y de cualquier función directiva o administrativa en ámbitos parroquiales, seminarios e institutos vinculados.
Además:
- No podrá desempeñar oficios dependientes de autoridades eclesiásticas.
- No podrá ejercer la docencia en áreas teológicas o pastorales.
- Tiene prohibido recibir encargos de tutorías o asesoramiento de menores de edad en cualquier ámbito.
El organismo interviniente también estableció la prohibición de cinco años para el ejercicio público del ministerio sacerdotal. Según el comunicado oficial, se le impuso un precepto penal que dispone que, en caso de incumplimiento, será sancionado con la dimisión del estado clerical.
Un sacerdote conocido en Nordelta
Rodríguez Alcobendas, conocido en la diócesis como “Padre Damián”, fue durante años sacerdote de la parroquia Sagrada Familia de Nordelta y capellán de varios colegios católicos del complejo.
Durante la Semana Santa de 2020 había tomado notoriedad pública al recorrer en una 4×4 los barrios de Nordelta para bendecir las calles en plena cuarentena, e impulsar donaciones mediante transferencias bancarias ante la imposibilidad de celebrar misas presenciales.
Años después se conoció la denuncia por abuso sexual contra un menor, que avanzó por las distintas instancias de la justicia eclesiástica hasta llegar a la Santa Sede. En 2025 había sido nombrado capellán en la sede de Pacheco de la Congregación de las Hermanas Siervas de María.
El comunicado y el pedido de perdón
En el texto difundido, el Obispado expresó “su cercanía con la víctima de este delito grave” y pidió perdón “por el dolor y la herida que ha padecido”, reafirmando su compromiso de acompañar a todas las víctimas de abuso y de actuar con responsabilidad dentro de la diócesis.

Según trascendió, el comunicado será leído en las próximas semanas en todas las parroquias del partido de San Isidro.
La instancia penal
El caso llevaba años de tratamiento en el ámbito eclesiástico y había atravesado reiteradas apelaciones. Finalmente, el tribunal vaticano confirmó la culpabilidad en el proceso canónico.
En cuanto al fuero penal, trascendió que las denuncias por abuso sexual contra menores no habrían tenido el mismo recorrido judicial, ya que los hechos denunciados estarían prescriptos.
Un caso que impacta de lleno en la comunidad de Nordelta y San Isidro, y que vuelve a poner en agenda la responsabilidad institucional frente a situaciones de abuso dentro de ámbitos religiosos.




