Por Mercedes Cordeyro – @viaja2net
Laura Campos Daniel es vecina de Talar del Lago y madre de Karen, una persona con síndrome de Down. A medida que su hija fue creciendo y entrando en la adolescencia, surgió una inquietud concreta: cómo acompañar su vida social, generar espacios recreativos y promover vínculos propios, más allá del entorno familiar.

Así nació la idea de Fundación Socialmente. Junto a Gabriela Gamallo, mamá de Maxi, comenzaron a darle forma a un proyecto que tuvo un inicio tan simple como significativo: una salida al cine. Aquella primera experiencia, viendo Intensamente, marcó el comienzo de una red que hoy contiene a más de 120 familias.
De una inquietud personal a una comunidad en crecimiento
El proyecto comenzó en 2015 con un pequeño grupo de ocho a diez jóvenes. Como cuenta Laura, la preocupación era clara: muchos chicos con discapacidad intelectual no tenían espacios para socializar y compartir con pares.
Lejos de lo terapéutico, la propuesta se enfocó desde el inicio en algo esencial: la socialización y la construcción de amistades.

Con el paso del tiempo, ese primer grupo creció. En 2017 se formalizó el primer espacio en CABA y hoy la fundación cuenta con seis grupos activos, distribuidos entre la ciudad y la provincia de Buenos Aires, consolidando un fuerte sentido de pertenencia.
Socializar también es incluir
Uno de los grandes aportes de Socialmente es haber puesto en el centro la vida social de los jóvenes.
A través de salidas, actividades culturales, propuestas recreativas y encuentros en entornos reales, la fundación promueve vínculos genuinos entre pares. Según detalla Laura, a partir de estos espacios comenzaron a darse situaciones que antes no existían: cumpleaños, pijamadas, vacaciones con amigos.
Ese cambio marca un antes y un después, porque no solo amplía el mundo social de los jóvenes, sino que también fortalece su autoestima y su autonomía.
Autonomía y vida independiente
El objetivo de fondo de la fundación Socialmente es claro: acompañar a cada joven en la construcción de su propio proyecto de vida.
Para eso, desarrollan programas que apuntan a fortalecer habilidades sociales, cognitivas y prácticas. Entre ellos se destacan las actividades de fines de semana, los cursos de autonomía y vida independiente, y el acompañamiento en procesos de inserción laboral.
Como explica Laura, ¨muchos jóvenes sueñan con casarse o vivir solos, y el desafío es trabajar para que estos deseos puedan concretarse de manera realista, brindando herramientas concretas¨.
En los cursos de vida independiente, profesionales enseñan habilidades como cocinar, manejar dinero, organizar rutinas y desenvolverse en la vida cotidiana.
Inserción laboral: un paso clave
La inclusión laboral es otro de los ejes centrales del trabajo de la fundación, aunque todavía enfrenta desafíos culturales.
Laura señala que ¨muchas veces la sociedad sigue viendo a estas personas desde un lugar asistencial, lo que dificulta su integración en el mundo del trabajo. Sin embargo, los avances son cada vez más visibles¨.

Jóvenes de Socialmente ya trabajan en empresas, confiterías y concesionarias, con acompañamiento y adaptación de tareas. Estos logros no solo generan independencia económica, sino también un fuerte sentido de pertenencia e inclusión.
Una red que también contiene a las familias
El impacto de la fundación no se limita a los jóvenes. También genera una red de apoyo para padres y familias que atraviesan el mismo camino.
Como comparte Laura, el inicio suele estar atravesado por incertidumbre, pero encontrar una comunidad hace una gran diferencia. El intercambio de experiencias, datos y acompañamiento emocional se vuelve clave.

En ese sentido, el Día Mundial del Síndrome de Down es una oportunidad para visibilizar estas historias y acercar esperanza a quienes están comenzando este recorrido.
El desafío que viene: vivir de manera independiente
De cara al futuro, uno de los grandes objetivos es el desarrollo de viviendas supervisadas, una instancia intermedia entre vivir con la familia y hacerlo de forma independiente.
Se trata de un proyecto ambicioso que busca dar un paso más hacia la autonomía plena, aunque requiere apoyo y compromiso para concretarse.
Una construcción colectiva
A 10 años de su creación, Fundación Socialmente sigue creciendo gracias al compromiso de familias, profesionales y voluntarios.

Hoy, el proyecto es mucho más que un espacio de actividades: es una comunidad que impulsa oportunidades reales, donde cada logro —desde tomar un colectivo hasta conseguir un trabajo— representa un paso hacia una vida más autónoma.
📲 Para conocer más o colaborar:
Instagram: @socialmentefundacion
Web: www.socialmentefundacion.org.ar







