Vecinos impulsan una obra clave que permitiría descomprimir el tránsito del corredor Bancalari, mientras el Municipio avanza con cambios estructurales en la zona.
En una zona donde el crecimiento urbano avanza a ritmo sostenido, los vecinos de Talar del Lago II, Barrancas de San José y Barrancas de Santa María impulsan una propuesta concreta: el asfaltado de la calle Artigas como vía alternativa al corredor Bancalari para descomprimir el tránsito en horarios pico.

El tramo en cuestión conecta la zona de la V50 (acceso a esos barrios) con el acceso hacia el Colegio Andersen y la localidad de General Pacheco, atravesando un corredor clave que hoy funciona de manera limitada debido a su estado.
Una solución a un problema cotidiano
Quienes viven en estos barrios coinciden en un diagnóstico: salir o ingresar en horarios de alta circulación se volvió cada vez más complejo. Las alternativas actuales —principalmente a través de Avenida Nordelta y el corredor Bancalari-Benavídez— suelen colapsar en los momentos de mayor movimiento.
En ese contexto, la calle Artigas aparece como una oportunidad estratégica. Si estuviera asfaltada, correctamente señalizada y unida a la V50, no solo permitiría generar un flujo más directo hacia Pacheco, sino también descomprimir significativamente el tránsito sobre Bancalari en horas pico, uno de los principales cuellos de botella de la zona.
Además esa obra parece ser más sencilla y veloz para resolver el problema en el corto plazo.
Qué dice el Municipio
Consultado por este medio, el intendente de Tigre, Julio Zamora, se refirió a las obras previstas en el área e hizo énfasis en las obras importantes que permitirán cambios en la circulación y que se están iniciando:
“Esa zona va a estar a cuatro manos, el semáforo no va a existir más y tampoco va a tener el nudo por el viaducto. Es la obra que estamos haciendo. Este año en ese sector tenemos previsto esas obras.”
Las declaraciones apuntan a una transformación estructural del corredor, que podría complementar —o incluso redefinir— el impacto de iniciativas vecinales como el asfaltado de Artigas.
Impacto en la vida diaria
La propuesta no solo apunta a mejorar la circulación vehicular, sino también a optimizar tiempos y calidad de vida. Menos tiempo en el auto, menos congestión y mayor previsibilidad en los traslados son algunos de los beneficios que destacan los vecinos.
Además, el acceso al Colegio Andersen es uno de los puntos críticos: en horarios de entrada y salida, la zona concentra un volumen importante de autos, lo que genera demoras y situaciones de riesgo.
Crecimiento urbano y necesidad de infraestructura
El planteo también se enmarca en una realidad más amplia: el crecimiento sostenido de desarrollos residenciales en esta parte de Tigre. Barrios consolidados y nuevos emprendimientos aumentan la densidad poblacional, pero muchas veces la infraestructura vial no acompaña al mismo ritmo.
En ese sentido, los vecinos consideran que el asfaltado de Artigas no es solo una mejora puntual, sino una obra necesaria para acompañar el desarrollo de toda la zona.
Un pedido que busca avanzar
La iniciativa ya comenzó a circular entre residentes y grupos vecinales, con el objetivo de elevar el pedido a las autoridades correspondientes. La expectativa es que el proyecto pueda ser evaluado como una obra de impacto directo en la movilidad urbana local.
Mientras tanto, la imagen es clara: un corredor hoy subutilizado que, con una intervención relativamente simple, podría convertirse en una solución concreta para cientos de familias que todos los días necesitan moverse entre sus casas, los colegios y sus trabajos.



