Amor 2.0 – Un amor de otro continente

Amor 2.0 ¡Un nuevo match se ha concretado y les juro que promete poder ser el último! Si, ya sé, yo siempre creo que es el último sapo al que besaré, pero lean la historia y díganme si no parece el indicado.
Todo arrancó hace un par de meses, cuando me crucé virtualmente a Enrique. No dudé un segundo en darle like porque no saben lo lindo que es. Rubio, de ojos claros y con un aspecto súper masculino. Así que, ahí fue mi like. Para mi desgracia, el match no fue automático sino que tardó días en llegar. Pero, ¡llegó! Estuvimos largas semanas sin hablarnos, moría de ganas de que me hablara pero me negaba a comenzar la conversación yo. Por suerte, un día se animó y me escribió. Apenas comenzamos a hablar descubrí que no era argentino. No, Enrique es español, de Madrid para ser más concretos y estaba en Buenos Aires por que había venido a hacer sus horas de vuelo como piloto. Hablamos semanas enteras sin parar, agotamos todos los medios de comunicación antes del esperado face to face.
Finalmente llegó el día de conocernos. Enrique tiene 31 años pero es un chapado a la antigua. Él había reservado mesa en un restaurant en el centro, súper tradicional. Pero como buen caballero, vino hasta zona norte a buscarme para ir a comer. Apenas subí al auto todo comenzó a fluir. Él era el mismo que por skype, teléfono, whatsapp y todos los medios que habíamos usado. Enrique era divertido, me trataba bien y encima era un potro. ¿Qué más podía pedir? Esa primera noche todo fluyó increíble, como nunca antes me había pasado con alguien. Una conexión de otro mundo se apoderó de nosotros.
A partir de esa primera salida no volvimos a separarnos. Nos empezamos a ver casi a diario, hablábamos sin parar y comenzamos a pasar algunas noches en su depto y otras en el mío. Sí, les dije que este podía ser el príncipe de mis sueños.
Todo iba espectacular hasta que el día de partida comenzó a acercarse. Si bien yo sabía fecha y hora en que se volvería a Madrid, nunca habíamos hablado qué iba a pasar con nosotros. Llevábamos 5 meses juntos, pero jamás ninguno de los dos se animó a tocar el tema.
Yo por miedo a que me dijera que todo terminaría cuando se subiera al avión y él porque “no quería adelantarse”. Les juro que fueron las semanas más largas de mi vida. La incertidumbre me volvía loca y a la vez me daba miedo perder lo que habíamos logrado en este tiempo. Así que, me armé de fuerzas y una noche en su casa le pregunté qué iba a pasar con nuestra relación. Me dijo que no sabía cómo decírmelo pero que él ya había tomado una decisión. En ese momento mi mundo se puso blanco, otra vez lo mismo de siempre pensaba sin parar, mientras Enrique se fue al cuarto y volvía con un sobre. Un sobre con un pasaje a Madrid el mismo día que viajaba él. “Venite conmigo y sigamos viendo cómo fluye todo en tierras españolas”, me dijo sin dar demasiadas vueltas. Enseguida empecé a gritar de la emoción y le dije que obvio que me iba con él, después de todo, no todos los días se vive un amor de otro continente.
Estamos a un día de la partida y Enrique sigue siendo mi príncipe azul. Si durará o España lo transformará nuevamente en sapo no lo sé, lo único que sé es que el que no arriesga no gana.
Ha sido un placer compartir mis historias con ustedes. Por el momento, espero no tener que volver a besar más sapos porque creo haber encontrado al príncipe encantador.

Delfi

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