Padre e hijos olímpicos

lange3Fueron protagonistas de los Juegos Olímpicos el año pasado. Tuvieron un sueño que se hizo realidad: desfilar juntos –padre e hijos- en la ceremonia inaugural de Río. Pero la realidad superó ese privilegio que les regaló la vida. Con su esfuerzo y compromiso, con su perseverancia y pasión extrema pasaron a la historia del deporte mundial y dejaron una de las postales más emotivas de los Juegos. Oro para la leyenda y diploma para sus hijos.

Su vida es la náutica. Lo vivido el año pasado sin dudas fue muy importante para toda la familia. Pero más allá de sus logros mantienen los pies sobre la tierra y miran para adelante con una humildad y tranquilidad pocas veces vista. Es casi imposible escuchar a Santiago (55) y no emocionarse. Un orgullo para el país tener representantes como los Lange defendiendo los colores argentinos sobre al agua.

Familia oriunda de San Isidro, Santiago, arquitecto naval y regatista –lleva ganados cuatros campeonatos del mundo y 2 medallas de bronce además del último oro- tiene 4 hijos: Yago (29), los mellizos Theo y Borja (25), y Klaus (22). Para ellos el día del padre no es una fecha trascendente. La vida y el amor de familia pasan por otro lado. Viajan permanentemente y eso hace que sea difícil coincidir para estar juntos en determinadas fechas. Pero lo importante para los Lange es celebrar la vida y todo lo que comparten.

lange2-Tus hijos aprendieron tanto de vos, no sólo de velas, sino de valores, del esfuerzo, la dedicación, de no bajar los brazos, de luchar y ser un apasionado, pero vos seguro también aprendes mucho de ellos.

-Ellos aprendieron pero también lo sufrieron. Por mis viajes. Por mi pasión. Uno está muy poco en su casa o en su país. Pero gracias a Dios cuando uno tiene una línea de conducta, cuando uno educa a sus hijos es un aprendizaje todos los días. Es apasionante ser padre, lo que te desafía y te ayuda a pensar y poder transmitir el amor de una manera sana y que llegue. Uno como padre aprende y en la vida aprende y puede haber cometido errores pero lo importante es donde estás hoy. Como padre, siempre una de mis prioridades era tratar de educar a mis hijos para que pongan pasión, ganas, esfuerzo, que sean trabajadores, honestos y que sean capaces de elegir su destino no porque yo hago esto. Estoy convencido de que Yago y Klaus (quienes juntos fueron finalistas en su categoría en Rio 2016) navegan porque les gusta de verdad.

“De mi viejo aprendimos muchísimas cosas. Como persona es súper completo. Le pone mucho empeño a ser cada vez mejor y tiene buenas intenciones en todo lo que hace. Nos transmitió el esfuerzo y el entusiasmo. Pero lo más importante fueron los valores a nivel personal”, confiesa Yago a Locally.

-¿Sabés que sos un inspirador para muchos, no sólo para tus hijos?

-¡Qué responsabilidad! (risas) Yo lo único que puedo transmitir es que cada uno haga lo que pueda y trate de ser feliz. Me incomoda esto. Me siento una persona súper normal que simplemente hago lo que me gusta. Muchas veces hay gente que no encuentra qué le apasiona. Es un tema complejo. Hay que hablar con humildad y tratar de buscar las cosas que lo hacen feliz. Creo que ese es el secreto de la vida.

-¿Qué te gustaría hacer fuera de la náutica?

-La vida es maravillosa y me encanta hacer un montón de cosas. Pero me gusta tanto lo que hago que no encuentro tiempo para otras cosas. Mismo este año iba a ser más tranquilo y al final hay una infinidad de cosas. Un año muy intenso. Trabajo para la Copa América y quince días por mes estoy en Bermuda. Soy asesor de un equipo sueco junto a un grupo de entrenadores. Ahora viajo 45 días y luego empieza la temporada europea con Ceci, mi compañera, que va de fines de junio a octubre con varios torneos y competencias y será el inicio de nuestra campaña para Tokio 2020 que es nuestro nuevo sueño.

-A veces hay limitantes económicas para un deporte como la náutica. ¿Cómo hace hoy un chico para sostenerlo si no tiene respaldo?

-Me encantaría que la náutica cambie. Es una nota pendiente de nuestra federación. Que sea más abierta. Desde el ‘96 somos el deporte que más medallas trajo a la Argentina. Eso ayuda a promocionar el deporte. Cuando vienen resultados el deporte crece como pasa con el fútbol, con el hockey o el rugby, y creo que la federación no ha hecho lo suficiente para que esto pase con la náutica. Igualmente se puede si a uno le gusta. Capaz haya que buscar un poco más que ir a jugar al fútbol. En todos los deportes, el que encuentra su pasión y vive acorde a ella busca el camino. A veces algunos tienen una ilusión de llegar a la excelencia en un deporte pero después les cuesta acostarse temprano, alimentarse bien o madrugar.

-¿Te ofrecieron algún rol en el gobierno? ¿Te gustaría ayudar desde la política?

-A veces me han ofrecido algo en política. Camau (Carlos Espínola) que fue compañero mío cuando estuvo en la Secretaría de Deportes me ha ofrecido ayudarlo. Me veo en un rol así, pero hoy por hoy todavía me siento deportista. Tengo muchísimas ganas de ayudar y trabajar pero estoy muy poco en el país. En un futuro, cuando me retire, puede ser. No en un rol político, pero sí de ayudar desde la gestión. Me siento más pensando y asesorando para poder llevar ideas del deporte.

-Sos inspiración también para muchos pacientes con cáncer que luego de tu enfermedad en 2005 te vieron recuperarte y llegar a donde llegaste. ¿Sos consciente de todo lo que representás hoy para los argentinos?

-Sí, y consciente sobre todo porque la gente me lo hace llegar. Me llegan muchos mensajes de gente que está pasando momentos difíciles con su salud. Me llegan un montón de invitaciones para fundaciones. Me siento un privilegiado donde me puso la vida para poder ayudar a la gente o sembrar mi pequeño granito de arena. Lo hago con mucho placer, ayudar es muy gratificante.

-¿Qué fue lo que más te ayudó a salir en ese momento?

-Probablemente sea mi inconciencia, mi pasión, muchas cosas. La verdad no me di cuenta lo que viví. Ahora uno se empieza a dar cuenta un poco más. Es impresionante el poder de la cabeza. Hoy entrenaba en bici y no logré hacer los mismos tiempos que a los 20 días de la operación. Así que creo que el poder de la cabeza y esa fuerza interior es muy fuerte. Ni sé cómo se hace, se crea. Es difícil de describir. Es como cuando uno está enamorado. Es muy lindo todo eso. Y por supuesto que los amigos, mis hijos, la familia, Ceci (Cecilia Carranza, su compañera de vela), y todo el equipo tuvieron un rol más que importante para mí y mi recuperación.

Yago recuerda ese momento: “En realidad los mellizos estuvieron en Barcelona durante la operación. Nosotros con Klaus teníamos la clasificación olímpica. Entre todos decidimos que era lo mejor que fuésemos a la competencia, que iba a estar todo bien. Vinieron tantas cosas buenas después de eso que ya quedó atrás. Muchos aprendizajes, pero nos quedamos con lo que vino después. Como dice papá, miramos para adelante”.

team-lange-¿Cuál es el recuerdo de tu padre y qué te hubiese gustado compartir con él?

-Se murió de muy joven. No compartí mucho con él porque en esa época las relaciones padre e hijo a veces eran más distantes como fue en mi caso. Y además, yo estaba todo el día en el colegio y de ahí al club y todos los fines de semana me la pasaba entrenando en el club también. Desde los 8 a los 18 años. Lo positivo es que me dejó hacer las cosas. No me venía a ver las regatas en el YCA (Yacht Club Argentino) donde me crié. Luego terminé el colegio y a los 18 me fui a estudiar solo a Inglaterra. Siempre fui muy independiente. Y mis padres me dejaron. Así como yo dejo que mis hijos elijan y busquen su felicidad.

-Después del regalo que vos mismo dijiste que te dio la vida, cómo fue ver en la final de los Juegos Olímpicos a tus hijos mientras vos ganabas el Oro. ¿Qué otro regalo queda ahora? ¿Cuál sería tu mejor regalo ahora para este día del padre?

-Seguir disfrutando cada día la vida. Ser feliz. Disfrutar lo que uno hace es lo más importante. Una vez que uno disfruta lo que hace y está feliz después todo se pone en línea.

-¿Todo es posible para vos?

-Qué se yo…(risas) A veces sí. La medalla me llegó a una edad donde uno ve todo con mucha relatividad. A medida que uno va transitando un montón de experiencias se va dando cuenta que todo es muy relativo.

 

langeCamino a Tokio 2020

La vida continúa para los Lange. Y en el agua, por supuesto, entre barcos mástiles y velas rumbo a Tokio 2020. La dupla de Yago y Klaus- junto a su tío Miguel Saubidet, su entrenador y todo el equipo – también empieza el ciclo olímpico de nuevo. Estarán en Europa hasta octubre entrenando y compitiendo. Sólo vuelven al país 15 días cada dos meses. En enero hacen temporada en Estados Unidos y en agosto de 2018 se juegan la primera chance de clasificar para los juegos de Tokio. En Barcelona, donde guardan sus embarcaciones y equipos, viven sus hermanos mellizos Theo y Borja, quienes también los alientan y aconsejan y con quienes comparten otro tipo de actividades.

Y la dupla de Oro de Santiago y Ceci Carranza, junto a todo el equipo, se concentran también en los torneos europeos para empezar la campaña rumbo a su nuevo sueño: conquistar Tokio con los colores celeste y blanco. Demostrando, una vez más, que se puede. Con talento, humildad, perseverancia, esfuerzo y compañerismo. Valores y virtudes que llevan en la sangre.

 

Por Carolina Álvarez Eguileta

Fotos cortesía de Red Bull

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